Maritime Clusters and Administration: Measuring Governance, Innovation, and Growth through a Theoretical Model

Loading...
Thumbnail Image

Identifiers

Publication date

Authors

Cavaliere, Flavia

Other responsabilities

Journal Title

Bibliographic citation

Type of academic work

Abstract

[Resumen] En los últimos años, el concepto de economía azul ha emergido como paradigma central en la estrategia de la Unión Europea para lograr un crecimiento sostenible, cohesión territorial y competitividad global. En este marco en evolución, los clusters marítimos han adquirido protagonismo como herramientas de gran relevancia política capaces de acelerar la innovación, mejorar la coordinación institucional y fomentar la resiliencia en las regiones costeras y marítimas. Estos clusters —entendidos como ecosistemas geográficamente concentrados de empresas, organizaciones de investigación, instituciones de gobierno y estructuras de apoyo que operan en el dominio marítimo— ya no se perciben meramente como motores de desarrollo económico. Cada vez son más reconocidos como ambientes dinámicos de gobernanza, donde actores públicos y privados coproducen normas regulatorias, despliegan innovaciones tecnológicas y negocian rutas hacia una transformación sostenible. Esta tesis doctoral se sitúa en la intersección de la geografía económica, el análisis jurídico-institucional, la teoría de los sistemas de innovación y los estudios sobre políticas de economía azul. Aborda una cuestión oportuna y poco explorada: ¿cómo contribuyen los clusters marítimos a la aparición de modelos de gobernanza integrados capaces de armonizar competitividad con sostenibilidad en el espacio marítimo europeo? La investigación responde a la creciente necesidad de herramientas analíticas, evidencia comparativa y marcos conceptuales que vayan más allá de lecturas estrictamente económicas del clustering y, en cambio, capturen la complejidad de procesos de coordinación multi-actor, multiescalar y multisectorial que se despliegan dentro y alrededor de los clusters marítimos. La tesis parte de tres premisas clave. Primero, que el éxito de los clusters marítimos no se puede medir únicamente mediante indicadores económicos convencionales (e.g., facturación, exportaciones, empleo), sino que debe evaluarse también en términos de capacidad de innovación, coherencia normativa y adaptabilidad institucional. Segundo, que los marcos jurídicos y administrativos que sustentan la gobernanza del cluster —a menudo ignorados en la literatura— desempeñan un papel fundamental en la configuración de las trayectorias y el potencial sistémico de estos ecosistemas. Y tercero, que los clusters deben entenderse como infraestructuras relacionales integradas en contextos territoriales y de política, en lugar de configuraciones estáticas de actores. La originalidad de esta investigación reside en su enfoque integrador. Une silos disciplinarios combinando análisis teórico, estudio empírico de casos y metodología innovadora. El diseño de investigación articula un mapeo jurídico-institucional con análisis de gobernanza multiescalar e introduce una herramienta novedad —el Índice de Innovación y Crecimiento Marítimo (MIGI)— para medir el desempeño de los clusters en cuatro dimensiones: Capacidad de Innovación, Redes de Colaboración, Adopción Tecnológica e Impacto Económico. El material empírico se extrae de cinco estudios de caso nacionales —Italia, España, Grecia, Noruega y Países Bajos— seleccionados para representar regímenes de gobernanza, estructuras industriales y trayectorias de innovación diversas. Al reconceptualizar los clusters marítimos como infraestructuras institucionales que median entre sistemas económicos, jurídicos y de políticas, la tesis contribuye tanto a los debates académicos como a los políticos sobre la gobernanza de las transiciones marítimas. Ofrece nuevas herramientas conceptuales para comprender la evolución de los clusters, propone recomendaciones basadas en evidencia para fortalecer la capacidad de gobernanza y brinda un marco práctico para monitorizar el desempeño cluster en alineación con las prioridades de la UE en sostenibilidad, cohesión e innovación. Esta disertación investiga el papel estratégico de los clusters marítimos como plataformas institucionales que configuran arreglos de gobernanza, apoyan la innovación tecnológica y promueven el desarrollo sostenible en la economía marítima europea. Basada en un marco interdisciplinar que integra economía, derecho, estudios ambientales y sociología política, el estudio considera los clusters marítimos no solo como concentraciones económicas, sino como escenarios de gobernanza capaces de influir en la política pública y orquestar transiciones sistémicas a través de fronteras territoriales, sectoriales e institucionales. La hipótesis central es que los clusters marítimos no son simplemente resultados pasivos de la dinámica de mercado o la proximidad geográfica, sino actores activos de cambio que operan en la intersección del desarrollo regional, los ecosistemas de innovación y la gobernanza multinivel. Como tales, funcionan tanto como catalizadores como laboratorios de gobernanza impulsada por la innovación, permitiendo la experimentación con modelos colaborativos, despliegue tecnológico e integración de políticas en dominios marítimos cada vez más exigidos por la descarbonización, la digitalización y el cambio geopolítico. La investigación adopta un enfoque multimétodo combinando análisis jurídico, trabajo de campo cualitativo y modelización cuantitativa. En primer lugar, el estudio mapea los ecosistemas jurídicos e institucionales que facilitan o restringen el desarrollo del cluster, centrándose en asociaciones público-privadas, estrategias regionales de innovación y el papel de los marcos regulatorios nacionales y europeos. En segundo lugar, presenta un análisis comparado de cinco clusters marítimos europeos —Italia, España, Grecia, Noruega y Países Bajos— seleccionados por su heterogeneidad en modelos de gobernanza, estructura industrial e instrumentos de política. En tercer lugar, la tesis introduce y aplica una herramienta original, el Índice de Innovación y Crecimiento Marítimo (MIGI), diseñado para medir el rendimiento innovador y la madurez institucional de los clusters marítimos a través de cuatro dimensiones: Capacidad de Innovación, Redes de Colaboración, Adopción Tecnológica e Impacto Económico. El capítulo 1 expone la motivación del estudio. Los clusters marítimos son cada vez más vistos como palancas para promover la economía azul de la UE, pero sus fundamentos institucionales e interfaces de política siguen siendo poco analizados. A pesar de la proliferación de documentos estratégicos a nivel europeo y nacional —desde la Comunicación sobre Economía Azul Sostenible hasta las Estrategias de Especialización Inteligente—, falta una comprensión integrada de cómo los clusters contribuyen a la competitividad y sostenibilidad a largo plazo. Esta investigación aborda esa laguna reconceptualizando los clusters como infraestructuras institucionales ancladas en marcos jurídicos y políticos, en lugar de meras aglomeraciones de empresas o focos de innovación. El capítulo 2 revisa la literatura teórica. Traza la evolución de la teoría de clusters, desde los distritos industriales de Marshall y la ventaja competitiva de Porter, hasta los debates contemporáneos sobre ecosistemas de innovación y dependencia de trayectoria regional. El estudio se basa en tres líneas principales: (1) geografía económica y dinámica espacial de aglomeración y especialización; (2) estudios de innovación, particularmente el concepto de sistemas regionales de innovación y el papel de organizaciones intermedias; y (3) teoría de gobernanza, incluida la gobernanza multinivel y la perspectiva jurídico-institucional sobre clusters como actores cuasi-públicos. También introduce la noción de “infraestructuras institucionales”: estructuras que combinan densidad organizativa, identidad jurídica y legitimidad política para facilitar acción coordinada. El capítulo 3 presenta el diseño de investigación y la metodología. El estudio se organiza en torno a un enfoque mixto. El análisis jurídico reconstruye los marcos que regulan la formación, gobernanza y financiación de clusters. Se enfoca en dominios clave como contratación pública, derecho de competencia, propiedad intelectual y planificación espacial marina. Paralelamente, el análisis cualitativo se basa en más de 40 entrevistas semiestructuradas con gestores de clusters, responsables políticos regionales, representantes del sector y académicos en cinco países. Las entrevistas exploran cómo los clusters definen sus misiones, movilizan recursos, navegan entornos políticos e interactúan con partes interesadas externas. Finalmente, el componente cuantitativo se fundamenta en la construcción del MIGI, un indicador compuesto basado en datos públicos y validado mediante consulta con expertos. El capítulo 4 examina las dimensiones jurídicas de la gobernanza de clusters. Explora las diversas formas jurídicas que los clusters pueden adoptar —desde consorcios hasta asociaciones, cooperativas y asociaciones público-privadas— y analiza sus implicaciones en términos de rendición de cuentas, autonomía y acceso a fondos públicos. El capítulo presta especial atención a la tensión entre la lógica económica de competitividad y las restricciones jurídico-institucionales impuestas por la normativa europea sobre ayudas estatales y competencia. Además, discute el papel de la coordinación administrativa, la subsidiariedad y los instrumentos de soft law para fomentar la coherencia entre niveles de política, especialmente en países con sistemas de gobernanza fragmentados como Italia y España. El capítulo 5 analiza cinco estudios de caso nacionales. En Italia, el panorama de clusters marítimos es fragmentado pero institucionalmente denso, con agencias regionales de desarrollo, cámaras de comercio y distritos de innovación desempeñando roles clave. Sin embargo, la coordinación limitada y las ambigüedades jurídicas suelen debilitar la alineación estratégica. España muestra un sistema dual: mientras en regiones como Galicia hay identidades de cluster consolidadas y hojas de ruta estratégicas, otras regiones rezagan por discontinuidad política o inercia institucional. Grecia presenta una paradoja: alberga la flota de navegación más grande de la UE, pero carece de un ecosistema de clusters estructurado más allá de El Pireo. Noruega representa el caso de referencia, con su estrategia marítima nacional, programas dedicados a clusters y fuertes intermediarios de innovación. Los Países Bajos combinan gobernanza descentralizada con alta capacidad de coordinación, aprovechando herramientas como la política de “Topsectoren” y los consejos de innovación marítima. El capítulo 6 introduce el Índice de Innovación y Crecimiento Marítimo (MIGI), un modelo evaluativo original que operacionaliza cuatro dimensiones de madurez de cluster: •Capacidad de Innovación: gasto en I+D, solicitudes de patentes, número de colaboraciones investigadoras y participación en proyectos financiados por la UE. •Redes de Colaboración: densidad y centralidad de alianzas, plataformas multi-actor y flujos de conocimiento intersectorial. •Adopción Tecnológica: integración de tecnologías digitales y verdes, incluida la automatización, propulsión descarbonizada y prácticas de economía circular. •Impacto Económico: empleo, valor añadido e internacionalización en sectores ligados al ámbito marítimo. El modelo MIGI se prueba en los clusters seleccionados e identifica impulsos de transformación sistémica. Los resultados muestran que, aunque los clusters obtengan altas puntuaciones en innovación, esto no garantiza competitividad a largo plazo si no se acompañan de mecanismos sólidos de colaboración y gobernanza adaptativa. Por ejemplo, los clusters de Noruega y los Países Bajos presentan un rendimiento fuerte en las cuatro dimensiones, mientras que los de Europa meridional tienden a presentar menores índices de coherencia institucional y adopción tecnológica. El análisis comparado del MIGI revela varias conclusiones importantes. Los clusters con sólido apoyo institucional, como los de Noruega y los Países Bajos, demuestran puntuaciones altas en las cuatro dimensiones. En Noruega, la alineación entre política nacional, ecosistemas regionales de innovación y marcos jurídicos permite inversión constante en I+D, fuertes efectos de derrame de conocimiento y una densa red de plataformas colaborativas que involucran gobierno, academia e industria. Esto da lugar a un perfil innovador equilibrado que combina excelencia científica, relevancia de mercado y orientación sostenible. En cambio, los clusters del sur de Europa muestran un desarrollo desequilibrado. Italia y España obtienen puntuaciones relativamente altas en impacto económico, reflejando la magnitud y el legado de sus sectores marítimos, pero rinden menos en adopción tecnológica y capacidad de innovación, especialmente en regiones periféricas. Las redes de colaboración suelen estar fragmentadas y depender de relaciones personales o informales más que en plataformas institucionalizadas. Grecia, aunque una potencia marítima en términos de presencia global, evidencia un enfoque sectorial estrecho e integración débil con sistemas de innovación o marcos de gobernanza ambiental. Su ecosistema marítimo está dominado por actores privados con interacción público-privada limitada y carece de una estrategia coherente de innovación. El análisis MIGI también subraya la importancia de la capacidad de absorción: la habilidad de los clusters para identificar, asimilar y explotar conocimiento y tecnología externos. Los clusters con sólida infraestructura investigadora e instituciones de formación especializadas están mejor capacitados para traducir innovación en productividad e influencia política. Por el contrario, los clusters en ambientes de baja capacidad tienden a centrarse en sectores marítimos tradicionales y enfrentan desafíos para integrar tecnologías digitales o verdes. Más allá de la comparación, el modelo MIGI ofrece una función diagnóstica. Revela dónde los ecosistemas de clusters enfrentan cuellos de botella estructurales—ya sea en una coordinación horizontal débil, condiciones legales insuficientes o agendas políticas desalineadas. También proporciona un marco para el diseño de políticas al identificar puntos de entrada para apoyo específico, como impulsar intermediarios institucionales, mejorar el acceso a financiamiento colaborativo de I+D o facilitar la formación de alianzas transnacionales. El capítulo 7 sintetiza los hallazgos empíricos en un conjunto de recomendaciones de gobernanza y política. Se sostiene que mejorar el rendimiento de los clusters requiere no solo apoyo financiero o incentivos de I+D, sino también innovación institucional y claridad jurídica. La tesis propone un marco de gobernanza multinivel para clusters marítimos, estructurado alrededor de cinco pilares clave: 1.Formalización de estructuras de gobernanza: los clusters se benefician de identidad jurídica y reconocimiento institucional. Establecer órganos de coordinación de cluster con mandatos claros y representación de partes interesadas mejora la transparencia, rendición de cuentas y continuidad. Las plataformas público-privadas deberían formalizarse mediante estatutos o memorandos de entendimiento, permitiéndoles acceder a financiación pública y coordinar planificación estratégica. 2.Coherencia normativa e innovación jurídica: los marcos legales fragmentados o ambiguos suelen limitar el desarrollo de clusters. Los Estados miembros de la UE deberían revisar y simplificar la legislación relacionada con asociaciones público-privadas, contratación pública innovadora y derecho de la competencia para adaptarse mejor a la naturaleza híbrida de los clusters. A nivel europeo, podrían desarrollarse orientaciones adicionales para clarificar el tratamiento jurídico de la cooperación interfronteriza entre clusters. 3.Integración en Estrategias de Especialización Inteligente (EEI): las EEI nacionales y regionales deberían reconocer y respaldar de manera más sistemática los clusters marítimos, tanto como impulsores de innovación territorial como contribuyentes a las transiciones verdes y digitales de Europa. Los clusters deberían estar facultados para actuar como mecanismos de ejecución de EEI, traduciendo prioridades estratégicas en proyectos y asociaciones concretas. 4.Inversión en intermediarios de cluster: los hubs de innovación, centros de investigación aplicada y facilitadores del conocimiento desempeñan un papel vital al conectar empresas, universidades y responsables políticos. Apoyar a estos actores intermediarios —financiera e institucionalmente— es esencial para garantizar la sostenibilidad del intercambio de conocimiento y la difusión de la innovación dentro de los clusters. 5.Monitoreo, evaluación y aprendizaje de políticas: las políticas de cluster deberían ir acompañadas de marcos de monitoreo que superen los indicadores de resultado e incluyan dimensiones cualitativas como la participación de las partes interesadas, la integración intersectorial y la capacidad de aprendizaje. El modelo MIGI puede servir como referencia para el desarrollo de dichos sistemas de seguimiento. La tesis también considera las implicaciones geopolíticas y ambientales de la gobernanza de clusters marítimos. A medida que Europa busca fortalecer su autonomía estratégica, el sector marítimo se convierte en un ámbito crítico para la política industrial, la transición energética y la competitividad internacional. Los clusters están posicionados de forma única para contribuir a estos objetivos al concentrar experiencia, fomentar sinergias y anclar ecosistemas industriales en contextos regionales. Al mismo tiempo, los clusters deben integrar objetivos de sostenibilidad en el núcleo de sus estrategias de desarrollo. El Pacto Verde Europeo, el paquete Fit for 55 y la Comunicación sobre Economía Azul Sostenible exigen una profunda transformación de las actividades marítimas —desde la navegación con alta intensidad de carbono hasta la construcción naval circular y las operaciones portuarias con impacto positivo sobre la naturaleza. Los clusters pueden actuar como vectores de esta transformación, siempre que estén dotados de herramientas de gobernanza adecuadas, instrumentos financieros y flexibilidad regulatoria. El capítulo final de la tesis sintetiza las principales aportaciones y plantea vías para futuras investigaciones. Se sostiene que los clusters marítimos deben entenderse no solo como entidades económicas, sino como infraestructuras institucionales —configuraciones de organizaciones, normas y recursos que facilitan la coordinación, la experimentación y la resiliencia. Esta concepción desplaza el foco analítico de concentraciones espaciales estáticas hacia sistemas de gobernanza dinámicos embebidos en entornos multiescalares. Este cambio conceptual —ver los clusters marítimos como infraestructuras institucionales— ofrece una visión más precisa para captar la complejidad de su gobernanza, innovación y roles socioeconómicos. A diferencia de los modelos económicos clásicos que priorizan la aglomeración de empresas o las sinergias de mercado, esta perspectiva subraya la importancia de la forma jurídica, la autonomía en la gobernanza, la participación de stakeholders y la integración política. Así, los clusters no son el resultado de fuerzas económicas espontáneas; son activamente construidos, mantenidos y escalados mediante decisiones políticas, arquitecturas jurídicas y narrativas estratégicas. La tesis demuestra que los clusters funcionan dentro de —y ayudan a moldear— sistemas de gobernanza multinivel. Su rendimiento depende no solo de capacidades endógenas (tecnología, infraestructura, redes de confianza), sino también de variables institucionales exógenas, como la alineación con estrategias marítimas nacionales, el acceso a programas de la UE y la compatibilidad con normas jurídicas internacionales. Esto los convierte en laboratorios ideales para probar nuevos modelos de gobernanza bajo restricciones reales y prioridades cambiantes. Los hallazgos empíricos también contribuyen a los estudios de innovación al mostrar que la eficacia de los mecanismos de transferencia de conocimiento en clusters marítimos no depende principalmente de la intensidad en I+D, sino de la coordinación institucional. En clusters de alto rendimiento, la innovación está incrustada en infraestructuras relacionales —plataformas cofinanciadas, programas conjuntos de formación, acuerdos de innovación abierta— que transforman el conocimiento en aprendizaje colectivo. Esto valida el argumento de que la innovación no es solo un proceso tecnológico, sino también social e institucional. Metodológicamente, la tesis aporta una herramienta replicable y relevante para la política pública: el Índice de Innovación y Crecimiento Marítimo (MIGI). Al combinar datos duros con indicadores institucionales, el MIGI permite una evaluación matizada de las dinámicas de cluster, adaptable tanto a niveles nacionales como macroregionales. Su estructura de cuatro dimensiones —Capacidad de Innovación, Redes de Colaboración, Adopción Tecnológica, Impacto Económico— refleja los múltiples caminos por los que los clusters contribuyen al desarrollo territorial, la competitividad sectorial y la innovación sistémica. El MIGI puede apoyar a responsables políticos en la priorización de intervenciones, la identificación de cuellos de botella y el seguimiento del progreso a lo largo del tiempo. La contribución teórica se extiende a la teoría de gobernanza. Al analizar los clusters como instituciones híbridas —parcialmente públicas, parcialmente privadas; parcialmente económicas, parcialmente políticas— la tesis ilustra los límites de las categorías dicotómicas (estado/mercado, regulación/competencia) cuando se aplican a ecosistemas industriales contemporáneos. Avanza una tipología de modelos de gobernanza de cluster observados en Europa: tecnocrático (p.ej., Singapur), colaborativo (p.ej., Noruega), fragmentado (p.ej., Italia) y emprendedor (p.ej., Países Bajos). Cada modelo tiene implicaciones distintas en términos de resultados de innovación, alineación política y resiliencia institucional. Esta tipología permite una comprensión más diferenciada de cómo los clusters emergen, se consolidan o declinan. También orienta el diseño de políticas: los clusters fragmentados pueden requerir andamiaje institucional y clarificación jurídica; los clusters colaborativos pueden beneficiarse de regulación adaptable y financiación a largo plazo; los clusters emprendedores necesitan alineación estratégica con cadenas globales de valor y agendas de sostenibilidad. La disertación concluye delineando tres líneas prioritarias para futuras investigaciones y acción: 1.Profundizar en la dimensión jurídico-institucional: se necesitan estudios más granulares sobre cómo distintas formas jurídicas afectan la gobernanza del cluster, la elegibilidad para financiación, la rendición de cuentas y la flexibilidad. El análisis comparado del derecho entre Estados miembros ayudaría a identificar buenas prácticas e informar recomendaciones a nivel de la UE. 2.Insertar los clusters en marcos globales de transición: a medida que Europa acelera sus transiciones verde y digital, los clusters marítimos deben ser reconocidos como interfaces críticas entre objetivos globales de política (por ej. ODS 14, Acuerdo de París) y mecanismos de implementación local. Esto requiere mejor integración en los marcos de financiación de la UE y plataformas de cooperación internacional. 3.Avanzar en herramientas de monitoreo y evaluación: partiendo del MIGI, futuras investigaciones deberían explorar sistemas de evaluación dinámicos que capturen cambios en el rendimiento del cluster, la evolución de la gobernanza y el impacto en sostenibilidad. Estas herramientas deberían combinar datos cuantitativos y cualitativos, ser accesibles para los responsables políticos y adaptables a diversos contextos.
[Resumo] Nos últimos anos, o concepto de economía azul converteuse nun paradigma central na estratexia da Unión Europea para acadar un crecemento sostible, cohesión territorial e competitividade global. Dentro deste marco evolutivo, os clúster marítimos ganaron relevancia como instrumentos de política capaces de acelerar a innovación, mellorar a coordinación institucional e fomentar a resiliencia nas rexións costeiras e marítimas. Estes clústeres —entendidos como ecosistemas xeograficamente concentrados de empresas, organizacións de investigación, institucións gobernamentais e estruturas de apoio que operan no ámbito marítimo— deixaron de ser percibidos exclusivamente como motores de desenvolvemento económico. Están cada vez máis recoñecidos como contornos dinámicos de gobernanza, onde actores públicos e privados coproducen normas reguladoras, implementan innovacións tecnolóxicas e negocian rutas de transformación sostible. Esta tese de doutoramento sitúase na intersección da xeografía económica, a análise xurídico-institucional, a teoría dos sistemas de innovación e os estudos de política da economía azul. Aborda unha cuestión actual e pouco explorada: ¿como contribúen os clúster marítimos á emerxencia de modelos de gobernanza integrada capaces de aliñar competitividade e sustentabilidade no espazo marítimo europeo? A investigación responde á crecente necesidade de ferramentas analíticas, evidencias comparativas e marcos conceptuais que van máis aló das lecturas económicas restrinxidas dos clústeres e que captan a complexidade dos procesos de coordinación multi-actor, multiescalar e intersectorial que se desenvolven dentro e arredor dos clústeres marítimos. A tese parte de tres premisas clave. Primeiro, que o éxito dos clústeres marítimos non se pode medir só mediante indicadores económicos convencionais (por exemplo, facturación, exportacións, emprego), senón que tamén se debe avaliar a capacidade de innovación, a coherencia reguladora e a adaptabilidade institucional. Segundo, que os marcos xurídico-administrativos que sustentan a gobernanza dos clústeres —a miúdo ignorados na literatura— desempeñan un papel fundamental no trazado das súas traxectorias e do seu potencial sistémico. E terceiro, que os clústeres deben entenderse como infraestruturas relaciónais incrustadas en contextos territoriais e políticos, e non como configuracións estáticas de actores. A orixinalidade desta investigación reside na súa aproximación integradora. Rompe os silos disciplinares, combinando percorrido teórico, análise empírica de casos e innovación metodolóxica. O deseño da investigación articula un mapeo xurídico-institucional cunha análise de gobernanza multiescalar e introduce unha ferramenta orixinal —o Indice de Innovación e Crecemento Marítimo (MIGI)— para medir o desempeño dos clústeres en catro dimensións: Capacidade de Innovación, Redes de Colaboración, Adopción Tecnolóxica e Impacto Económico. O material empírico provén de cinco estudos de caso nacionais —Italia, España, Grecia, Noruega e Países Baixos— seleccionados para representar unha diversidade de réximes de gobernanza, estruturas industriais e percorridos de innovación. Ao reconceptualizar os clústeres marítimos como infraestruturas institucionais que median entre os sistemas económicos, legais e políticos, a tese contribúe aos debates académicos e de política pública sobre a gobernanza das transicións marítimas. Ofrece novas ferramentas conceptuais para comprender a evolución dos clústeres, propón recomendacións baseadas en evidencias para fortalecer a capacidade de gobernanza e brinda un marco práctico para monitorar o desempeño dos clústeres en concordancia con prioridades da UE sobre sostibilidade, cohesión e innovación. Esta disertación investiga o papel estratéxico dos clústeres marítimos como plataformas institucionais que configuran as estruturas de gobernanza, apoian a innovación tecnolóxica e fomentan o desenvolvemento sostible na economía marítima europea. Enraizada nun marco interdisciplinar (economía, dereito, estudos ambientais e socioloxía política), a investigación trata os clústeres marítimos non só como concentracións económicas, senón como foros de gobernanza capaces de influír en políticas públicas e orquestrar transicións sistémicas a través de límites territoriais, sectoriais e institucionais. A hipótese central é que os clústeres marítimos non son simplemente resultados pasivos das dinámicas de mercado ou da proximidade xeográfica, senón axentes activos de cambio que actúan na intersección do desenvolvemento rexional, os ecosistemas de innovación e a gobernanza multinivel. Operan como catalizadores e laboratorios para unha gobernanza impulsada pola innovación, permitindo a experimentación con modelos colaborativos, despregue tecnolóxico e integración política nos dominios marítimos, cada vez máis presionados pola descarbonización, dixitalización e cambio xenopolítico. A investigación adopta un enfoque multimétodo combinando análise xurídica, traballo de campo cualitativo e modelización cuantitativa. Primeiro, caracterízanse os ecosistemas legais e institucionais que apoian ou limitan o desenvolvemento do clúster, centrados en asociacións público-privadas, estratexias rexionais de innovación e o papel dos marcos reguladores nacionais e europeos. En segundo lugar, preséntase unha análise comparativa de cinco clústeres marítimos europeos —Italia, España, Grecia, Noruega e Países Baixos— seleccionados pola súa heteroxeneidade en modelos de gobernanza, estrutura industrial e instrumentos de política. Terceiro, a tese introduce e aplica o índice orixinal MIGI, deseñado para averiguar o desempeño en innovación e madurez institucional dos clústeres marítimos nas catro dimensións mencionadas. O capítulo 1 expón a motivación do estudo. Os clústeres marítimos son cada vez máis considerados palancas para impulsar a economía azul da UE, pero os seus fundamentos institucionais e interfaces de política permanecen pouco analizados. A pesar da proliferación de documentos estratéxicos a nivel europeo e nacional —desde a Comunicación sobre a Economía Azul Sostible ata as Estratexias de Especialización Intelixente— existe unha carencia dunha comprensión integrada de como os clústeres contribúen á competitividade e sostibilidade a longo prazo. Esta investigación aborda esa fenda reconceptualizando os clústeres como infraestruturas institucionais inseridas en marcos xurídicos e políticos, e non como meras aglomeracións de empresas ou focos de innovación. O capítulo 2 revisa a literatura teórica. Traza a evolución da teoría dos clústeres, desde os distritos industriais de Marshall e a vantaxe competitiva de Porter ata os debates contemporáneos sobre ecosistemas de innovación e dependencia de camiños rexionais. O estudo apoiaase en tres correntes principais: (1) a xeografía económica e as dinámicas espaciais de aglomeración e especialización; (2) os estudos de innovación, particularmente o concepto de sistemas rexionais de innovación e o papel das organizacións intermediarias; e (3) a teoría da gobernanza, incluíndo a gobernanza multinivel e a perspectiva xurídico-institucional sobre os clústeres como actores cuasi-públicos. Tamén introduce a noción de “infraestruturas institucionais” —estruturas que combinan densidade organizativa, identidade xurídica e lexitimidade política para apoiar a acción coordinada. A investigación estrutúrase arredor dun enfoque de métodos mixtos. A análise xurídica reconstrúe os marcos que regulan a formación, gobernanza e financiamento dos clústeres, centrada en áreas como a contratación pública, o dereito da competencia, a propiedade intelectual e a planificación espacial mariña. Paralelamente, a análise cualitativa baséase en máis de 40 entrevistas semiestruturadas con xestores de clústeres, responsables políticos rexionais, representantes da industria e académicos de cinco países. As entrevistas exploran como os clústeres definen as súas misións, mobilizan recursos, interactúan coas políticas públicas e xestionan as relacións cos actores externos. Finalmente, a análise cuantitativa baséase na construción do MIGI, un indicador composto baseado en datos públicos e validado mediante consulta con expertos. O capítulo 4 examina as dimensións legais da gobernanza dos clústeres. Explora as distintas formas xurídicas que os clústeres poden asumir —desde consorcios ata asociacións, cooperativas ou asociacións público-privadas— e analiza as súas implicacións en termos de rendición de contas, autonomía e acceso a financiamento público. O capítulo presta especial atención á tensión entre a lóxica económica da competitividade e os límites impostos pola normativa europea sobre axudas estatais e competencia. Ademais, analiza o papel da coordinación administrativa, o principio de subsidiariedade e os instrumentos de soft law para fomentar a coherencia entre niveis de política, especialmente en países cunha gobernanza fragmentada como Italia e España. O capítulo 5 analiza cinco estudos de caso nacionais. En Italia, a paisaxe de clústeres marítimos é fragmentada pero institucionalmente densa, con axencias de desenvolvemento rexional, cámaras de comercio e distritos de innovación xogando papeis relevantes. Non obstante, a limitada coordinación e ambigüidades legais adoitan obstaculizar a alineación estratéxica. En España obsérvase un sistema dual: mentres rexións como Galicia consolidaron identidades de clúster e follas de ruta estratéxicas, outras fican atrás por discontinuidades políticas ou inercia institucional. Grecia presenta un paradoxo: posúe a maior frota de navegación da UE, pero carece dun ecosistema de clúster estruturado fóra do Pireo. Noruega represéntase como o caso de referencia, cunha estratexia marítima nacional, programas de clúster específicos e fortes intermediarios de innovación. Os Países Baixos combinan gobernanza descentralizada cunha alta capacidade de coordinación, empregando ferramentas como a política dos Topsectoren e consellos de innovación marítima. O capítulo 6 introduce o Maritime Innovation and Growth Index (MIGI), un modelo avaliativo orixinal que operacionaliza catro dimensións de madurez dos clústeres: •Capacidade de Innovación: gasto en I+D, rexistro de patentes, número de colaboracións con centros de investigación e participación en proxectos europeos. •Redes de Colaboración: densidade e centralidade das asociacións, plataformas multi-actor e fluxos de coñecemento intersectoriais. •Adopción Tecnolóxica: integración de tecnoloxías dixitais e verdes, incluíndo automatización, propulsión descarbonizada e prácticas de economía circular. •Impacto Económico: emprego, valor engadido e grao de internacionalización dos sectores relacionados co ámbito marítimo. O modelo MIGI testouse en clústeres seleccionados e utilizouse para identificar impulsores de transformación sistémica. Os resultados mostran que altos niveis de innovación non son suficientes para a competitividade a longo prazo se non van acompañados de mecanismos robustos de colaboración e gobernanza adaptativa. Por exemplo, os clústeres de Noruega e Países Baixos teñen un desempeño elevado nas catro dimensións, mentres que os do sur de Europa mostran puntuacións máis baixas en coherencia institucional e adopción tecnolóxica. A aplicación comparada do MIGI revela varios achados significativos. Clústeres con apoio institucional sólido, como os de Noruega e Países Baixos, amosan resultados consistentes. En Noruega, a alineación entre políticas nacionais, ecosistemas rexionais de innovación e marcos legais permite un investimento constante en I+D, fortes efectos de derrame de coñecemento e unha densa rede de colaboración entre goberno, academia e industria. Isto tradúcese nun perfil equilibrado de innovación, combinando excelencia científica, relevancia comercial e orientación sostible. En contraste, os clústeres do sur de Europa presentan desenvolvemento desigual. Italia e España teñen puntuacións altas en impacto económico, reflexo do tamaño e legado dos seus sectores marítimos, pero un menor rendemento en adopción tecnolóxica e capacidade de innovación, especialmente nas rexións periféricas. As redes de colaboración son a miúdo fragmentadas e baseadas en relacións informais máis que en estruturas institucionais. Grecia, aínda que potencia marítima a nivel global, ten un enfoque sectorial estreito e escasa integración cos sistemas de innovación ou gobernanza ambiental. O seu ecosistema está dominado por actores privados cunha interacción pública limitada e carece dunha estratexia coordinada de innovación. O MIGI tamén destaca a importancia da capacidade de absorción —a habilidade para identificar, asimilar e explotar coñecemento e tecnoloxías externas. Clústeres con infraestrutura de investigación sólida e centros de formación especializados están mellor preparados para traducir innovación en produtividade e influencia política. Pola contra, os que operan en contornos de baixa capacidade tenden a centrarse en sectores marítimos tradicionais e enfrontan retos para integrar tecnoloxías verdes ou dixitais. Ademais da comparación, o modelo MIGI ofrece unha función diagnóstica. Revela onde os ecosistemas de clúster atopan atrancos estruturais —xa sexa en falta de coordinación horizontal, marcos legais inadecuados ou axendas políticas desalineadas. Tamén fornece un marco para deseñar políticas públicas, identificando puntos de entrada para apoio dirixido: creación de institucións intermediarias, mellora no acceso a fondos colaborativos de I+D, ou facilitación de alianzas transnacionais. O capítulo 7 sintetiza os achados empíricos nun conxunto de recomendacións para a gobernanza e o deseño de políticas. Deféndese que mellorar o rendemento dos clústeres require non só apoio financeiro ou incentivos para a I+D, senón tamén innovación institucional e claridade xurídica. A tese propón un marco de gobernanza multinivel para os clústeres marítimos, estruturado en torno a cinco piares fundamentais: 1.Formalización das estruturas de gobernanza: Os clústeres benefícianse dunha identidade legal e recoñecemento institucional. A creación de órganos de coordinación con mandatos claros e representación multiactor mellora a transparencia, a rendición de contas e a continuidade. As plataformas público-privadas deberían formalizarse mediante estatutos ou memorandos de entendemento, o que lles permitiría acceder a financiamento público e coordinar a planificación estratéxica. 2.Coherencia reguladora e innovación xurídica: Os marcos legais fragmentados ou ambiguos adoitan frear o desenvolvemento dos clústeres. Os Estados membros da UE deberían revisar e simplificar a lexislación relativa ás asociacións público-privadas, contratación innovadora e dereito da competencia, para acoller mellor a natureza híbrida dos clústeres. A nivel europeo, podería elaborarse unha guía para aclarar o tratamento legal da cooperación transfronteiriza entre clústeres. 3.Integración nas Estratexias de Especialización Intelixente (S3): As estratexias nacionais e rexionais deberían recoñecer e apoiar sistematicamente os clústeres marítimos, tanto como motores de innovación territorial como contribuíntes á transición verde e dixital europea. Os clústeres deberían ser facultados para actuar como mecanismos de implementación das S3, traducindo prioridades estratéxicas en proxectos e colaboracións concretas. 4.Investimento en intermediarios de clúster: Centros de innovación, centros de investigación aplicada e brokers de coñecemento desempeñan un papel vital na conexión entre empresas, universidades e responsables políticos. Apoiar estes actores intermediarios —tanto financeira como institucionalmente— é esencial para garantir a sustentabilidade do intercambio de coñecemento e a difusión da innovación no interior dos clústeres. 5.Monitoraxe, avaliación e aprendizaxe de políticas: As políticas de clúster deberían estar acompañadas de marcos de seguimento que vaian máis aló dos indicadores de produción e inclúan dimensións cualitativas como a participación dos interesados, integración intersectorial e capacidade de aprendizaxe. O modelo MIGI pode servir de referencia para desenvolver estes sistemas de monitoraxe. A tese tamén considera as implicacións xeopolíticas e ambientais da gobernanza dos clústeres marítimos. A medida que Europa busca reforzar a súa autonomía estratéxica, o sector marítimo convértese nun espazo clave para a política industrial, a transición enerxética e a competitividade internacional. Os clústeres están particularmente ben situados para contribuír a estes obxectivos ao concentrar coñecemento, fomentar sinerxías e ancorar ecosistemas industriais no territorio. Ao mesmo tempo, os clústeres deben integrar os obxectivos de sustentabilidade como núcleo das súas estratexias de desenvolvemento. O Pacto Verde Europeo, o paquete Fit for 55 e a Comunicación sobre a Economía Azul Sostible esixen unha transformación profunda das actividades marítimas —desde o transporte marítimo intensivo en carbono ata a construción naval circular e operacións portuarias que favorezan a natureza. Os clústeres poden actuar como vectores desta transformación, sempre que conten con ferramentas de gobernanza adecuadas, instrumentos de financiamento e flexibilidade reguladora. O capítulo final da tese sintetiza as principais contribucións e traza liñas para futuras investigacións. Argumenta que os clústeres marítimos deben entenderse non só como entidades económicas, senón como infraestruturas institucionais —configuracións de organizacións, normas e recursos que facilitan a coordinación, a experimentación e a resiliencia. Esta conceptualización despraza o foco analítico desde concentracións espaciais estáticas a sistemas de gobernanza dinámicos inseridos en contornos multiescalares. Este cambio de perspectiva permite captar mellor a complexidade dos clústeres en termos de gobernanza, innovación e papel socioeconómico. A diferenza dos modelos económicos clásicos que priorizan a aglomeración de empresas ou as sinerxías de mercado, esta visión destaca a importancia da forma xurídica, a autonomía da gobernanza, o compromiso dos actores e a inserción nas políticas públicas. Os clústeres non son o resultado espontáneo das forzas económicas: son construídos, mantidos e dimensionados a través de decisións políticas, arquitecturas legais e narrativas estratéxicas. A tese demostra que os clústeres funcionan dentro de sistemas de gobernanza multinivel —e contribúen a conformalos. O seu rendemento depende non só de capacidades endóxenas (habilidades, infraestrutura, redes de confianza), senón tamén de variables institucionais externas, como a aliñación coas estratexias marítimas nacionais, o acceso a programas da UE ou a compatibilidade coas normas xurídicas internacionais. Isto convérteos en laboratorios ideais para testar novos modelos de gobernanza en condicións reais e prioridades cambiantes. Os achados tamén contribúen aos estudos de innovación ao demostrar que a eficacia dos mecanismos de transferencia de coñecemento nos clústeres marítimos non depende principalmente da intensidade en I+D, senón da coordinación institucional. Nos clústeres de alto rendemento, a innovación está enraizada en infraestruturas relaciónais —plataformas cofinanciadas, programas de formación conxunta, acordos de innovación aberta— que transforman coñecemento en aprendizaxe colectiva. Isto valida a idea de que a innovación non é só un proceso tecnolóxico, senón tamén social e institucional. No plano metodolóxico, a tese achega unha ferramenta replicable e relevante para as políticas públicas: o Maritime Innovation and Growth Index (MIGI). Combinando datos duros con indicadores institucionais, MIGI permite unha avaliación matizada da dinámica dos clústeres, adaptable a niveis nacionais e macrorexionais. A súa estrutura en catro dimensións —Capacidade de Innovación, Redes de Colaboración, Adopción Tecnolóxica e Impacto Económico— reflicte as múltiples vías a través das cales os clústeres contribúen ao desenvolvemento territorial, á competitividade sectorial e á innovación sistémica. MIGI pode apoiar aos responsables políticos na priorización de intervencións, identificación de obstáculos e seguimento do progreso ao longo do tempo. A contribución teórica tamén se estende á teoría da gobernanza. Ao analizar os clústeres como institucións híbridas —parte públicas, parte privadas; parte económicas, parte políticas— a tese ilustra os límites das categorías dicotómicas (estado/mercado, regulación/competencia) cando se aplican a ecosistemas industriais contemporáneos. Propón unha tipoloxía de modelos de gobernanza de clúster observados en Europa: tecnocrático (ex. Singapur), colaborativo (ex. Noruega), fragmentado (ex. Italia) e emprendedor (ex. Países Baixos). Cada modelo ten implicacións distintas en termos de resultados de innovación, aliñamento político e resiliencia institucional. Esta tipoloxía permite comprender mellor como os clústeres xorden, se consolidan ou declinan. Tamén informa o deseño de políticas: os clústeres fragmentados poden requirir apoio institucional e clarificación legal; os colaborativos poden beneficiarse de regulacións adaptativas e financiamento a longo prazo; os emprendedores necesitan aliñamento estratéxico coas cadeas de valor globais e as axendas de sostibilidade. A tese conclúe con tres liñas prioritarias para a investigación e acción futuras: 1.Aprofundar na dimensión xurídico-institucional: Fanse necesarios estudos máis detallados sobre como as distintas formas legais afectan á gobernanza dos clústeres, a súa elixibilidade para financiamento, responsabilidade e flexibilidade. Unha análise comparativa da lexislación entre Estados membros permitiría identificar boas prácticas e formular recomendacións a nivel europeo. 2.Inserir os clústeres nos marcos globais de transición: A medida que Europa acelera as transicións verde e dixital, os clústeres marítimos deben ser recoñecidos como interfaces clave entre os obxectivos globais (ex. ODS 14, Acordo de París) e os mecanismos locais de implementación. Isto require unha mellor integración nos programas de financiamento da UE e nas plataformas de cooperación internacional. 3.Avanzar en ferramentas de seguimento e avaliación: A partir do MIGI, a investigación futura debería explorar sistemas de avaliación dinámicos que capten os cambios no rendemento dos clústeres, a evolución da súa gobernanza e o impacto en sostibilidade. Estas ferramentas deben combinar datos cuantitativos e cualitativos, ser accesibles para os responsables políticos e adaptables a diferentes contextos. En conclusión, esta tese reubica os clústeres marítimos como axentes estratéxicos clave na transición de Europa cara a unha economía marítima máis competitiva, sostible e baseada na innovación. Demostra que os clústeres non son fenómenos económicos illados, senón sistemas institucionais incrustados, modelados polo dereito, a política e a interacción social. O seu éxito depende da calidade da súa gobernanza, da inclusión das súas colaboracións e da coherencia dos seus contornos políticos. Ao integrar teoría, evidencia empírica e innovación metodolóxica, esta tese ofrece unha base analítica sólida e un conxunto de ferramentas prácticas para quen queira comprender, apoiar e escalar os clústeres marítimos en Europa e máis aló. Contribúe ao debate académico en múltiples campos —xeografía económica, estudos de innovación, gobernanza xurídica— e proporciona coñecemento accionable para responsables políticos, xestores de clústeres e actores do sector marítimo. A medida que os espazos mariños gañan centralidade ante os desafíos globais —desde o cambio climático ata os realiñamentos xeopolíticos—, a capacidade dos clústeres europeos para actuar como motores de transformación sostible será crucial. Esta tese afirma que, coas ferramentas de gobernanza adecuadas, marcos legais eficaces e estratexias de innovación coherentes, os clústeres poden pasar de ser meras respostas adaptativas ao cambio a converterse en arquitectos proactivos dos futuros marítimos. En última instancia, esta tese ofrece non só unha contribución teórica e empírica ao estudo dos clústeres marítimos, senón tamén un chamado á acción: recoñecer, empoderar e investir nestes ecosistemas como infraestruturas institucionais esenciais para cumprir as ambicións marítimas de Europa.
[Abstract] In recent years, the concept of the blue economy has emerged as a central paradigm in the European Union's strategy for achieving sustainable growth, territorial cohesion, and global competitiveness. Within this evolving framework, maritime clusters have gained prominence as policy-relevant instruments capable of accelerating innovation, enhancing institutional coordination, and fostering resilience in coastal and maritime regions. These clusters—understood as geographically concentrated ecosystems of firms, research organisations, governance institutions, and support structures operating across the maritime domain—are no longer perceived merely as engines of economic development. They are increasingly recognised as dynamic governance environments, where public and private actors co-produce regulatory norms, deploy technological innovations, and negotiate pathways for sustainable transformation. This doctoral thesis is situated at the intersection of economic geography, legal-institutional analysis, innovation systems theory, and blue economy policy studies. It addresses a timely and under-explored question: how do maritime clusters contribute to the emergence of integrated governance models capable of aligning competitiveness with sustainability in the European maritime space? The research responds to the growing need for analytical tools, comparative evidence, and conceptual frameworks that go beyond narrow economic readings of clustering and instead capture the complexity of multi-actor, multi-scalar, and multi-sectoral coordination processes unfolding within and around maritime clusters. The thesis departs from three key premises. First, that the success of maritime clusters cannot be measured solely through conventional economic indicators (e.g. turnover, exports, jobs), but must also be evaluated in terms of innovation capacity, regulatory coherence, and institutional adaptability. Second, that the legal and administrative frameworks underpinning cluster governance—often overlooked in the literature—play a fundamental role in shaping the trajectories and systemic potential of these ecosystems. And third, that clusters must be understood as relational infrastructures embedded in territorial and policy contexts, rather than as static configurations of actors. The originality of this research lies in its integrative approach. It bridges disciplinary silos by combining theoretical insight, empirical case analysis, and methodological innovation. The research design articulates legal-institutional mapping with multi-scalar governance analysis and introduces a novel tool—the Maritime Innovation and Growth Index (MIGI)—for measuring cluster performance across four dimensions: Innovation Capacity, Collaboration Networks, Technology Adoption, and Economic Impact. The empirical material draws from five national case studies—Italy, Spain, Greece, Norway, and the Netherlands—selected to represent diverse governance regimes, industrial structures, and innovation pathways. By reconceptualising maritime clusters as institutional infrastructures that mediate between economic, legal, and policy systems, the thesis contributes to both academic and policy debates on the governance of maritime transitions. It provides new conceptual tools for understanding cluster evolution, proposes evidence-based recommendations for strengthening governance capacity, and offers a practical framework for monitoring cluster performance in alignment with EU priorities on sustainability, cohesion, and innovation. This dissertation investigates the strategic role of maritime clusters as institutional platforms that shape governance configurations, support technological innovation, and foster sustainable development within the European maritime economy. Grounded in an interdisciplinary framework that draws from economics, law, environmental studies, and political sociology, the study treats maritime clusters not merely as economic concentrations, but as governance arenas capable of influencing public policy and orchestrating systemic transitions across territorial, sectoral, and institutional boundaries. The central hypothesis is that maritime clusters are not simply passive outcomes of market dynamics or geographic proximity, but active agents of change operating at the intersection of regional development, innovation ecosystems, and multi-level governance. As such, they function both as catalysts and laboratories for innovation-driven governance, enabling experimentation with collaborative models, technology deployment, and policy integration in maritime domains increasingly pressured by decarbonisation, digitalisation, and geopolitical change. The research adopts a multi-method approach combining legal analysis, qualitative fieldwork, and quantitative modelling. First, the study maps the legal and institutional ecosystems that support or constrain cluster development, with a focus on public-private partnerships, regional innovation strategies, and the role of national and European regulatory frameworks. Secondly, it presents a comparative analysis of five European maritime clusters—Italy, Spain, Greece, Norway, and the Netherlands—selected to reflect heterogeneity in governance models, industrial structure, and policy instruments. Thirdly, the thesis introduces and applies an original tool, the Maritime Innovation and Growth Index (MIGI), designed to measure the innovation performance and institutional maturity of maritime clusters across four core dimensions: Innovation Capacity, Collaboration Networks, Technology Adoption, and Economic Impact. Chapter 1 outlines the motivation for the study. Maritime clusters are increasingly seen as levers for promoting the EU’s blue economy, yet their institutional underpinnings and policy interfaces remain insufficiently analysed. Despite the proliferation of strategic documents at European and national levels—from the Sustainable Blue Economy Communication to national Smart Specialisation Strategies—there is a lack of integrated understanding of how clusters contribute to long-term competitiveness and sustainability. This research addresses that gap by reconceptualising clusters as institutional infrastructures embedded in legal and policy frameworks, rather than as loose agglomerations of firms or innovation hotspots. Chapter 2 reviews the theoretical literature. It traces the evolution of cluster theory, from the industrial districts of Marshall and the competitive advantage of Porter, to contemporary debates on innovation ecosystems and regional path dependency. The study draws on three main strands: (1) economic geography and the spatial dynamics of agglomeration and specialisation; (2) innovation studies, particularly the concept of regional innovation systems and the role of intermediary organisations; and (3) governance theory, including multilevel governance and the legal-institutional perspective on clusters as quasi-public actors. It also introduces the notion of "institutional infrastructures"—structures that combine organisational density, legal identity, and political legitimacy to support coordinated action. Chapter 3 presents the research design and methodology. The study is structured around a mixed-methods approach. The legal analysis reconstructs the frameworks that regulate cluster formation, governance, and funding. It focuses on key domains such as public procurement, competition law, intellectual property, and marine spatial planning. In parallel, the qualitative analysis is based on over 40 semi-structured interviews with cluster managers, regional policymakers, industry representatives, and academics across five countries. The interviews explore how clusters define their missions, mobilise resources, navigate policy environments, and interact with external stakeholders. Finally, the quantitative component is based on the construction of MIGI, a composite indicator built on publicly available data and validated through expert consultation. Chapter 4 examines the legal dimensions of cluster governance. It explores the diverse legal forms clusters can assume—from consortia to associations, cooperatives, and public-private partnerships—and analyses their implications in terms of accountability, autonomy, and access to public funding. The chapter pays particular attention to the tension between the economic logic of competitiveness and the legal-institutional constraints imposed by EU regulations on state aid and competition. Moreover, it discusses the role of administrative coordination, subsidiarity, and soft law instruments in fostering coherence across policy levels, especially in countries with fragmented governance systems such as Italy and Spain. Chapter 5 analyses five national case studies. In Italy, the maritime cluster landscape is fragmented but institutionally dense, with regional development agencies, chambers of commerce, and innovation districts playing important roles. However, limited coordination and legal ambiguities often undermine strategic alignment. Spain shows a dual system: while some regions like Galicia have consolidated cluster identities and strategic roadmaps, others lag behind due to political discontinuity or institutional inertia. Greece presents a paradox: it hosts the largest shipping fleet in the EU but lacks a structured cluster ecosystem beyond Piraeus. Norway represents the benchmark case, with its national maritime strategy, dedicated cluster programmes, and strong innovation intermediaries. The Netherlands combines decentralised governance with high coordination capacity, leveraging tools like Topsectoren policy and maritime innovation councils. Chapter 6 introduces the Maritime Innovation and Growth Index (MIGI), an original evaluative model operationalising four dimensions of cluster maturity: •Innovation Capacity: R&D expenditure, patent filings, number of research collaborations, and involvement in EU-funded projects. •Collaboration Networks: density and centrality of partnerships, multi-actor platforms, and cross-sector knowledge flows. •Technology Adoption: integration of digital and green technologies, including automation, decarbonised propulsion, and circular economy practices. •Economic Impact: employment, value added, and internationalisation levels in maritime-related sectors. The MIGI model is tested across selected clusters and used to identify drivers of systemic transformation. The results show that high innovation scores are not sufficient for long-term competitiveness unless combined with robust collaboration mechanisms and adaptive governance. For instance, clusters in Norway and the Netherlands perform strongly across all dimensions, while those in Southern Europe tend to score lower on institutional coherence and technology uptake. The comparative application of the Maritime Innovation and Growth Index (MIGI) reveals several significant insights. Clusters with strong institutional support, such as those in Norway and the Netherlands, demonstrate high scores across all four dimensions. In Norway, the alignment between national policy, regional innovation ecosystems, and legal frameworks enables consistent investment in R&D, strong knowledge spillovers, and a dense web of collaborative platforms involving government, academia, and industry. This results in a balanced innovation profile that combines scientific excellence with market relevance and sustainability orientation. In contrast, clusters in Southern Europe show uneven development. Italy and Spain display relatively high economic impact scores, reflecting the size and legacy of their maritime sectors, but lower performance in technology adoption and innovation capacity, particularly in peripheral regions. Collaboration networks are often fragmented and dependent on personal or informal relationships rather than institutionalised platforms. Greece, although a maritime powerhouse in terms of global shipping presence, demonstrates a narrow sectoral focus and weak integration with innovation systems or environmental governance frameworks. Its maritime ecosystem is dominated by private actors with limited public-private interaction and lacks a coordinated innovation strategy beyond isolated initiatives. The MIGI analysis also highlights the importance of absorptive capacity—the ability of clusters to identify, assimilate, and exploit external knowledge and technology. Clusters with strong research infrastructure and specialised training institutions are better equipped to translate innovation into productivity and policy influence. Conversely, clusters operating in low-capacity environments tend to focus on traditional maritime sectors and face challenges in integrating digital or green technologies. Beyond benchmarking, the MIGI model offers a diagnostic function. It reveals where cluster ecosystems face structural bottlenecks—whether in weak horizontal coordination, insufficient legal enabling conditions, or mismatched policy agendas. It also provides a framework for policy design by identifying entry points for targeted support, such as fostering intermediary institutions, improving access to collaborative R&D funding, or facilitating the formation of transnational alliances. Chapter 7 distills the empirical findings into a set of governance and policy recommendations. It argues that enhancing cluster performance requires not only financial support or R&D incentives, but also institutional innovation and legal clarity. The thesis proposes a multi-level governance framework for maritime clusters, structured around five key pillars: 1.Formalisation of Governance Structures: Clusters benefit from legal identity and institutional recognition. Establishing cluster coordination bodies with clear mandates and stakeholder representation improves transparency, accountability, and continuity. Public-private platforms should be formalised through statutes or memoranda of understanding, allowing them to access public funding and coordinate strategic planning. 2.Regulatory Coherence and Legal Innovation: Fragmented or ambiguous legal frameworks often constrain cluster development. EU Member States should review and streamline legislation related to public-private partnerships, innovation procurement, and competition law to better accommodate the hybrid nature of clusters. At the EU level, further guidance could be developed to clarify the legal treatment of cross-border cluster cooperation. 3.Integration into Smart Specialisation Strategies (S3): National and regional S3s should more systematically recognise and support maritime clusters, both as drivers of territorial innovation and as contributors to Europe’s green and digital transitions. Clusters should be empowered to act as S3 delivery mechanisms, translating strategic priorities into concrete projects and partnerships. 4.Investment in Cluster Intermediaries: Innovation hubs, applied research centres, and knowledge brokers play a vital role in connecting firms, universities, and policymakers. Supporting these intermediary actors—financially and institutionally—is essential to ensure the sustainability of knowledge exchange and the diffusion of innovation within clusters. 5.Monitoring, Evaluation, and Policy Learning: Cluster policies should be accompanied by monitoring frameworks that go beyond output indicators and include qualitative dimensions such as stakeholder engagement, cross-sector integration, and learning capacity. The MIGI model can serve as a reference for developing such monitoring systems. The thesis also considers the geopolitical and environmental implications of maritime cluster governance. As Europe seeks to strengthen its strategic autonomy, the maritime sector becomes a critical arena for industrial policy, energy transition, and international competitiveness. Clusters are uniquely positioned to contribute to these objectives by concentrating expertise, fostering synergies, and anchoring industrial ecosystems in regional contexts. At the same time, clusters must integrate sustainability goals at the core of their development strategies. The European Green Deal, the Fit for 55 package, and the Sustainable Blue Economy Communication require a deep transformation of maritime activities—from carbon-intensive shipping to circular shipbuilding and nature-positive port operations. Clusters can act as vectors of this transformation, provided they are equipped with adequate governance tools, funding instruments, and regulatory flexibility. The final chapter of the thesis synthesises the key contributions and outlines avenues for future research. It argues that maritime clusters should be understood not only as economic entities, but as institutional infrastructures—configurations of organisations, norms, and resources that facilitate coordination, experimentation, and resilience. This conceptualisation shifts the analytical focus from static spatial concentrations to dynamic governance systems embedded in multi-scalar environments. This conceptual shift—viewing maritime clusters as institutional infrastructures—provides a more accurate lens for capturing the complexity of their governance, innovation, and socio-economic roles. Unlike classical economic models that prioritise firm agglomeration or market-driven synergies, this perspective underscores the importance of legal form, governance autonomy, stakeholder engagement, and policy embeddedness. Clusters are thus not the result of spontaneous economic forces alone; they are actively constructed, maintained, and scaled through political decisions, legal architectures, and strategic narratives. The thesis demonstrates that clusters function within—and help shape—multi-level governance systems. Their performance is contingent not only on endogenous capacities (skills, infrastructure, trust networks), but also on exogenous institutional variables, such as alignment with national maritime strategies, access to EU programmes, and compatibility with international legal norms. This makes them ideal laboratories for testing new governance models under real-world constraints and evolving priorities. The empirical findings also contribute to innovation studies by showing that the effectiveness of knowledge transfer mechanisms in maritime clusters is not primarily a function of R&D intensity, but of institutional coordination. In high-performing clusters, innovation is embedded in relational infrastructures—co-funded platforms, joint training programmes, open innovation agreements—that transform knowledge into collective learning. This validates the argument that innovation is not only a technological process but also a social and institutional one. Methodologically, the thesis contributes a replicable and policy-relevant tool: the Maritime Innovation and Growth Index (MIGI). By combining hard data with institutional indicators, MIGI allows for a nuanced evaluation of cluster dynamics, adaptable to both national and macro-regional levels. Its four-dimensional structure—Innovation Capacity, Collaboration Networks, Technology Adoption, Economic Impact—reflects the multiple pathways through which clusters contribute to territorial development, sectoral competitiveness, and system innovation. MIGI can support policymakers in prioritising interventions, identifying bottlenecks, and tracking progress over time. The theoretical contribution extends to governance theory. By analysing clusters as hybrid institutions—partly public, partly private; partly economic, partly political—the thesis illustrates the limits of dichotomous categories (state/market, regulation/competition) when applied to contemporary industrial ecosystems. It advances a typology of cluster governance models observed across Europe: technocratic (e.g., Singapore), collaborative (e.g., Norway), fragmented (e.g., Italy), and entrepreneurial (e.g., the Netherlands). Each model has distinct implications for innovation outcomes, policy alignment, and institutional resilience. This typology allows for a more differentiated understanding of how clusters emerge, consolidate, or decline. It also informs policy design: fragmented clusters may require institutional scaffolding and legal clarification; collaborative clusters may benefit from adaptive regulation and long-term funding; entrepreneurial clusters need strategic alignment with global value chains and sustainability agendas. The dissertation ends by outlining three priority directions for future research and action: 1.Deepening the Legal-Institutional Dimension: More granular studies are needed on how different legal forms affect cluster governance, funding eligibility, accountability, and flexibility. Comparative legal analysis across Member States would help identify best practices and inform EU-level recommendations. 2.Embedding Clusters in Global Transition Frameworks: As Europe accelerates its green and digital transitions, maritime clusters must be recognised as critical interfaces between global policy goals (e.g., SDG 14, the Paris Agreement) and local implementation mechanisms. This requires better integration into EU funding frameworks and international cooperation platforms. 3.Advancing Monitoring and Evaluation Tools: Building on MIGI, future research should explore dynamic evaluation systems that capture changes in cluster performance, governance evolution, and sustainability impact. These tools should combine quantitative and qualitative data, be user-friendly for policymakers, and adaptable across contexts. In conclusion, this dissertation repositions maritime clusters as key strategic agents in Europe’s transition towards a more competitive, sustainable, and innovation-driven maritime economy. It shows that clusters are not isolated economic phenomena but embedded institutional systems shaped by law, policy, and social interaction. Their success depends on the quality of their governance, the inclusiveness of their partnerships, and the coherence of their policy environments. By integrating theoretical insight, empirical evidence, and methodological innovation, this thesis offers a robust analytical foundation and a set of practical tools for those seeking to understand, support, and scale maritime clusters in Europe and beyond. It contributes to academic debates across several fields—economic geography, innovation studies, legal governance—and provides actionable knowledge for policymakers, cluster managers, and maritime stakeholders. As maritime spaces become increasingly central to global challenges—from climate change to geopolitical realignments—the capacity of Europe’s maritime clusters to act as engines of sustainable transformation will be crucial. This thesis affirms that with the right governance models, legal frameworks, and innovation strategies, clusters can move from being adaptive responses to change toward becoming proactive architects of maritime futures. Ultimately, this thesis offers not only a theoretical and empirical contribution to the understanding of maritime clusters, but also a pragmatic call to action: to recognise, empower, and invest in these ecosystems as essential institutional infrastructures for delivering Europe’s maritime ambitions. In a world marked by ecological urgency, geopolitical realignments, and the accelerating pace of technological change, maritime clusters must be seen not as peripheral actors, but as central orchestrators of sustainable innovation, territorial cohesion, and strategic

Description

Editor version

Rights

Os titulares dos dereitos de propiedade intelectual autorizan a visualización do contido desta tese a través de Internet, así como a súa reprodución, gravación en soporte informático ou impresión para o seu uso privado e/ou con fins de estudo e de investigación. En ningún caso se permite o uso lucrativo deste documento. Estes dereitos afectan tanto ao resumo da tese como ao seu contido Los titulares de los derechos de propiedad intelectual autorizan la visualización del contenido de esta tesis a través de Internet, así como su reproducción, grabación en soporte informático o impresión para su uso privado o con fines de investigación. En ningún caso se permite el uso lucrativo de este documento. Estos derechos afectan tanto al resumen de la tesis como a su contenido