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http://hdl.handle.net/2183/40920 Arteixo Sport Center
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Garitaonaindía, J.R. (2012). Arteixo Sport Center. In Transportation and sports building (pp. 274-281). JTart Publishing and Media.
Type of academic work
Academic degree
Abstract
[Abstract] In a parcel with a regular and flat shape, with a river within its boundaries, stands the Arteixo Sport Center. To the North borders the municipal pool, to the South is bounded with another parcel owned by the same Partial Plan. In West direction lies to the road known as “Travesia dos colexios”and this which provides Access to the sports center. Finally the river sets the limits to the East.
At first apparience the Arteixo’s image appears as things clearly defined and that deny some common places about one. Quick architectures still stand the test of time. The order of a unique building in the consolidated urban plot, the configuration of the site, limits on the scope and the characteristics of a project, which use conforms their own position in the plan, leads us to a regular formalization without major stridencies to facilitate its operation.
The sports centers have a urban dimensión relatively aggressive due to its scale. We propose a support área that wraps to the main track to set the correct scale in the environment. In addition, these facilities are usually dark, so for that, we opt for a box beams structure in the longitudinal direction to the track, so that North receives North light, ideal for gaming and South light nuanced through translucent polycarbonate in that box beams.
In another vein, following the path started long ago, the Arteixo Sport Center arises as a rainbow, forgive the metaphor to explain the final result: the rainbow that amazes us, that comes and dazzles us with his presence and that leaves no one indifferent.
Therefore the material used for the facade is the U-glass overhead on wooden panels painted colors. Architectures always designed for the user, the only possible way for formalization, public use more domestic and why not, illusions always intrinsic to the path laid out for some time, make the work ringworm of all colors.
This is the most personal Project because it wants to present an illusion: it's like a dream and my journey. The building stands on a concrete base that enhances the already lightweight facades; the color closing through the U-glass that surrounds it allows it to be visible during the day in a diffused way and nights throught some projectors indicating to the public when there are important events in the sports center, establishing beyond their own use directly relationship to the urban environment in which it sits.
We propose a courtyard in the longitudinal direction with the intention that the vegetation can enter in the building. Take special relevance the terraces that can be accessed from the outside. These increases the capacity of sports center because from them you can also see the play área while are a outside balcony from where one sees Arteixo.
The structure of the service área is concrete, the floors of prefabricated slabs and fencing, also a concrete wall with plasterboard cladding and insulation. The structure was solved by parallel trusses on steel columns HEB-300. The metal structure reveals further the intrinsic charácter of the work in this case subject to a universe where color has filled all space.
As for the covers will be of three types. Practicable prefabrication concrete panels of 8 cm thick and not praticable, finished in stainless Steel dual finish autopotrected impermeable sheet. For pavements, including bleachers, used industrial recycled oak parquet of 2.4 cm thick. This choice of runway pavement and the grandstand provides a continuity not only of the material also visual for the viewer, and establishing a closer relationship with the game.
Light floods for color loose in the environment and strain from the outside. There have been many that over time have found in the rainbow a source of inspiration for their work. Remember to Raymond Queneau in Exercices of Style, 1947 or Terencio Formenti in his Poems book carried by the wind.
[Resumen] En una parcela de forma regular y plana, con un río en su interior, se sitúa el Polideportivo de Arteixo. Al Norte limita con la piscina municipal, al Sur limita con otra parcela propiedad del mismo Plan Parcial. En dirección Oeste se encuentra la carretera conocida como “Travesía dos colexios” y es ésta la que da acceso al polideportivo. Finalmente el río marca los límites al Este. En un primer momento la imagen de Arteixo aparece como cosas claramente definidas y que niegan algunos lugares comunes sobre uno mismo. Las arquitecturas rápidas todavía resisten la prueba del tiempo. El orden de un edificio singular en la trama urbana consolidada, la configuración del solar, los límites en el ámbito y las características de un proyecto, cuyo uso conforma su propia posición en el plan, nos lleva a una formalización regular sin grandes estridencias para facilitar su funcionamiento. Los polideportivos tienen una dimensión urbana relativamente agresiva debido a su escala. Proponemos un área de apoyo que envuelva a la pista principal para fijar la escala correcta en el entorno. Además, estas instalaciones suelen ser oscuras, por lo que para ello, se opta por una estructura de vigas cajón en sentido longitudinal a la pista, de forma que el Norte recibe luz Norte, ideal para el juego y luz Sur matizada a través de policarbonato translúcido en dichas vigas cajón. En otro orden de cosas, siguiendo el camino iniciado tiempo atrás, el Centro Deportivo Arteixo surge como un arcoíris, valga la metáfora para explicar el resultado final: el arcoíris que nos asombra, que llega y nos deslumbra con su presencia y que no deja indiferente a nadie. Por ello el material utilizado para la fachada es el U-glass cenital sobre paneles de madera pintados de colores. Arquitecturas siempre pensadas para el usuario, única vía posible de formalización, uso público más doméstico y por qué no, ilusiones siempre intrínsecas al camino trazado desde hace tiempo, hacen que la obra sea tiña de todos los colores. Este es el proyecto más personal porque quiere presentar una ilusión: es como un sueño y mi viaje. El edificio se levanta sobre una base de hormigón que potencia las fachadas ya de por sí ligeras; El cerramiento cromático a través del U-glass que lo envuelve permite que sea visible durante el día de forma difusa y por la noche a través de unos proyectores que indican al público cuando hay eventos importantes en el polideportivo, estableciendo más allá de su propio uso una relación directa con el entorno urbano en el que se asienta. Se propone un patio en sentido longitudinal con la intención de que la vegetación pueda entrar en el edificio. Cobran especial relevancia las terrazas a las que se puede acceder desde el exterior. Éstas aumentan la capacidad del polideportivo ya que desde ellas también se puede ver la zona de juegos a la vez que son un balcón exterior desde donde se ve Arteixo. La estructura de la zona de servicios es de hormigón, los forjados de losas prefabricadas y cerramientos, también un muro de hormigón con trasdosado de pladur y aislamiento. La estructura se ha resuelto mediante cerchas paralelas sobre pilares de acero HEB-300. La estructura metálica revela además el carácter intrínseco de la obra en este caso sujeta a un universo donde el color ha llenado todo el espacio. En cuanto a las cubiertas serán de tres tipos. Paneles prefabricados de hormigón practicables de 8 cm de espesor y no practicables, acabados en chapa impermeable autoprotegida de acero inoxidable de doble acabado. Para los pavimentos, incluido el de las gradas, se utilizó parqué industrial reciclado de roble de 2,4 cm de espesor. Esta elección del pavimento de la pista y de la tribuna proporciona una continuidad no sólo material también visual para el espectador, y establece una relación más estrecha con el juego. La luz inunda de color suelto en el ambiente y se cuela desde el exterior. Han sido muchos los que a lo largo del tiempo han encontrado en el arco iris una fuente de inspiración para sus obras. Recordemos a Raymond Queneau en Ejercicios de estilo, 1947 o a Terencio Formenti en su libro Poemas llevados por el viento.
[Resumen] En una parcela de forma regular y plana, con un río en su interior, se sitúa el Polideportivo de Arteixo. Al Norte limita con la piscina municipal, al Sur limita con otra parcela propiedad del mismo Plan Parcial. En dirección Oeste se encuentra la carretera conocida como “Travesía dos colexios” y es ésta la que da acceso al polideportivo. Finalmente el río marca los límites al Este. En un primer momento la imagen de Arteixo aparece como cosas claramente definidas y que niegan algunos lugares comunes sobre uno mismo. Las arquitecturas rápidas todavía resisten la prueba del tiempo. El orden de un edificio singular en la trama urbana consolidada, la configuración del solar, los límites en el ámbito y las características de un proyecto, cuyo uso conforma su propia posición en el plan, nos lleva a una formalización regular sin grandes estridencias para facilitar su funcionamiento. Los polideportivos tienen una dimensión urbana relativamente agresiva debido a su escala. Proponemos un área de apoyo que envuelva a la pista principal para fijar la escala correcta en el entorno. Además, estas instalaciones suelen ser oscuras, por lo que para ello, se opta por una estructura de vigas cajón en sentido longitudinal a la pista, de forma que el Norte recibe luz Norte, ideal para el juego y luz Sur matizada a través de policarbonato translúcido en dichas vigas cajón. En otro orden de cosas, siguiendo el camino iniciado tiempo atrás, el Centro Deportivo Arteixo surge como un arcoíris, valga la metáfora para explicar el resultado final: el arcoíris que nos asombra, que llega y nos deslumbra con su presencia y que no deja indiferente a nadie. Por ello el material utilizado para la fachada es el U-glass cenital sobre paneles de madera pintados de colores. Arquitecturas siempre pensadas para el usuario, única vía posible de formalización, uso público más doméstico y por qué no, ilusiones siempre intrínsecas al camino trazado desde hace tiempo, hacen que la obra sea tiña de todos los colores. Este es el proyecto más personal porque quiere presentar una ilusión: es como un sueño y mi viaje. El edificio se levanta sobre una base de hormigón que potencia las fachadas ya de por sí ligeras; El cerramiento cromático a través del U-glass que lo envuelve permite que sea visible durante el día de forma difusa y por la noche a través de unos proyectores que indican al público cuando hay eventos importantes en el polideportivo, estableciendo más allá de su propio uso una relación directa con el entorno urbano en el que se asienta. Se propone un patio en sentido longitudinal con la intención de que la vegetación pueda entrar en el edificio. Cobran especial relevancia las terrazas a las que se puede acceder desde el exterior. Éstas aumentan la capacidad del polideportivo ya que desde ellas también se puede ver la zona de juegos a la vez que son un balcón exterior desde donde se ve Arteixo. La estructura de la zona de servicios es de hormigón, los forjados de losas prefabricadas y cerramientos, también un muro de hormigón con trasdosado de pladur y aislamiento. La estructura se ha resuelto mediante cerchas paralelas sobre pilares de acero HEB-300. La estructura metálica revela además el carácter intrínseco de la obra en este caso sujeta a un universo donde el color ha llenado todo el espacio. En cuanto a las cubiertas serán de tres tipos. Paneles prefabricados de hormigón practicables de 8 cm de espesor y no practicables, acabados en chapa impermeable autoprotegida de acero inoxidable de doble acabado. Para los pavimentos, incluido el de las gradas, se utilizó parqué industrial reciclado de roble de 2,4 cm de espesor. Esta elección del pavimento de la pista y de la tribuna proporciona una continuidad no sólo material también visual para el espectador, y establece una relación más estrecha con el juego. La luz inunda de color suelto en el ambiente y se cuela desde el exterior. Han sido muchos los que a lo largo del tiempo han encontrado en el arco iris una fuente de inspiración para sus obras. Recordemos a Raymond Queneau en Ejercicios de estilo, 1947 o a Terencio Formenti en su libro Poemas llevados por el viento.



